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El pasado 14 de Marzo a los 76 años de edad nos dejó el famoso astrofísico británico Stephen Hawking. El genio de la astrofísica padecía ELA, una enfermedad degenerativa desde los 21 años. Hawking ha superado todas las expectativas sobre su esperanza de vida y ha sido una de las mentes más reconocidas del mundo.

Siendo muy joven sufrió una parálisis que le encadenó a una silla de ruedas y le obligó a comunicarse a través de un ordenador. La enfermedad se fue agravando con el paso del tiempo hasta dejarle prácticamente paralizado, algo que no le impidió seguir viajando para investigar y divulgar sus conocimientos sobre la física teórica o el universo en general. Desde 2005 sólo podía comunicarse moviendo un músculo bajo su ojo con el que accionaba con un sintetizador de voz.  Pasará a la historia por ser un gran científico y una persona extraordinaria cuyo trabajo y legado perdurarán muchos años.

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las neuronas del cerebro y la médula espinal, que dejan de funcionar y, por lo tanto, de enviar mensajes a los músculos, ocasionando debilitamiento muscular e incapacidad de movimiento en varias articulaciones.

Comienza detectándose una pérdida de la fuerza muscular en brazos y piernas, impidiendo hacer acciones cotidianas. También puede aparecer por primera vez en los músculos de la boca, impidiendo una correcta respiración o la capacidad de tragar. A lo largo de toda la enfermedad, los sentidos (vista, oído, gusto, tacto y olfato) permanecen inalterables y no suele verse afectada la capacidad cognoscitiva ni la sensibilidad.

Los síntomas más comunes son: dificultades en el habla y en la articulación de palabras, rigidez muscular o calambres, sensación de cansancio, parálisis, pérdida de peso, contracciones musculares, etc.

Al desconocer las causas que provocan ELA, no existe información sobre cómo prevenirla. Existen tratamientos y medicamentos dirigidos a paliar parcialmente alguno de sus síntomas. También ayuda a mantener en cierta medida las capacidades del paciente y el trabajo de fisioterapeutas y logopedas, aunque no hay nada que pueda frenar su evolución.

Stephen Hawing será recordado no sólo por demostrar el impacto que pueda tener la ciencia en la sociedad, si se cuenta de forma comprensible y divertida, sino por dar con el ejemplo de su vida una impresionante lección de hasta dónde puede llegar un ser humano.