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Muchos de vosotros ya habréis escuchado hablar de la conocida carta titulada “Por si mañana”, escrita supuestamente por un enfermo de Alzheimer a su pareja. La carta produjo un gran “revuelo” en las redes, sobre todo entre aquellas personas o familias que viven desde cerca esta enfermedad. Se trata de un texto cargado de emociones que nos hace reflexionar sobre la enfermedad y sus consecuencias. El Alzheimer, como todos sabéis, es una enfermedad neurodegenerativa que empeora gradualmente con el tiempo; entres sus síntomas el principal es sin duda la perdida de memoria y de otras habilidades intelectuales.

El verdadero autor de la carta es Jesús Espada, periodista de Radio Castilla-La Mancha; no se trataría por lo tanto de un texto real sino de un relato de ficción. El periodista escribió la carta para competir en el concurso de Cartas de Amor celebrado en Cobisa (Toledo) y fue ganador del primer premio.

Os dejamos a continuación el texto de la carta y os invitamos a leerla, por si aún no la conocíais, para que os podáis identificar en todas aquellas personas que sufren la enfermedad de Alzheimer y podáis entender las dificultades con las que se tienen que enfrentar cada día.

Querida Julia: 

Te escribo ahora, mientras duermes, por si mañana ya no fuera yo el que amanece a tu lado.

En estos viajes de ida y vuelta cada vez paso más tiempo al otro lado y en uno de ellos, ¿quién sabe?, temo que ya no habrá regreso.

Por si mañana ya no soy capaz de entender esto que me ocurre. Por si mañana ya no puedo decirte cómo admiro y valoro tu entereza, este empeño tuyo por estar a mi lado, tratando de hacerme feliz a pesar de todo, como siempre.

Por si mañana ya no fuera consciente de lo que haces. Cuando colocas papelitos en cada puerta para que no confunda la cocina con el baño; cuando consigues que acabemos riéndonos después de ponerme los zapatos sin calcetines; cuando te empeñas en mantener viva la conversación aunque yo me pierda en cada frase; cuando te acercas disimuladamente y me susurras al oído el nombre de uno de nuestros nietos; cuando respondes con ternura a estos arranques míos de ira que me asaltan, como si algo en mi interior se revelase contra este destino que me atrapa.

Por esas y por tantas cosas. Por si mañana no recuerdo tu nombre, o el mío.

Por si mañana ya no pudiera darte las gracias. Por si mañana, Julia, no fuera capaz de decirte, aunque sea una última vez, que te quiero.

Tuyo siempre

T.A.M.R.