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Hoy os proponemos un primer acercamiento al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad para daros a conocer un poco más sobre esta patología cada vez más diagnosticada en la primera infancia.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, más conocido cómo TDAH, es un trastorno crónico neurobiológico que afecta a entre un 5 y 10% de los niños manifestándose de diferentes maneras en su comportamiento y que en ocasiones se prolonga hasta la edad adulta.

Esta patología hace que quien lo padezca muestre entre otras manifestaciones, una gran dificultad a la hora de mantener la atención en tareas de manera voluntaria y dificultad para controlar sus impulsos.

Por ello el TDAH se define por la presencia de tres síntomas fundamentales: disminución de la atención, impulsividad e hiperactividad. En ocasiones la inestabilidad emocional suele estar muy presente pero lo cierto es que no necesariamente deben estar conjuntamente cada uno de los síntomas.

Lo positivo es que por lo general si el TDHA es tratado de una manera adecuada, gran parte de estos síntomas suelen desaparecer en la edad adulta, aunque no siempre es así y en ocasiones pueden seguir manifestándose en edades más avanzadas.

Se reconocen tres subtipos de TDAH: tipo con predominio de déficit de atención, tipo con predominio de hiperactividad/impulsividad y de tipo combinado. El tipo más común es el combinado con trastorno de atención, hiperactividad e impulsividad, en un 60%.

¿Genético o adquirido?

En cuanto al origen del TDHA puede ser genético o adquirido.

La mayoría de los casos  de TDHA son hereditarios en un 80%, es decir tienen un origen genético pero lo cierto es que en un 20% son casos de origen adquirido en los que influyen factores ambientales y/o perinatales. Pero es importante destacar que existen estudios que avalan que factores dependientes del estilo de vida materno en los que exponen al feto en desarrollo a la nicotina, el alcohol, la cafeína y el estrés o incluso solo a la nicotina, suponen un riesgo para la aparición del TDHA.

Las manifestaciones del TDHA pueden dar señales en edades tan tempranas como de los 6 a los 10 meses, pues hay bebes que comienzan a caminar con estas edades pero, además, suelen dar otro tipo de señales como problemas para conciliar el sueño. Ya en edad escolar uno de los síntomas más significativos es la dificultad en el aprendizaje frente a otros niños.

Sobre el diagnostico de esta patología en la actualidad existen dos sistemas de clasificación para diagnosticar el TDAH . En principio se realizan a partir de un  conjunto de síntomas que deben presentarse para realizar un diagnóstico. Con estas clasificaciones, lo que se pretende es establecer las condiciones y síntomas que se deben dar en los pacientes para poder realizar un diagnóstico.

En próximos post iremos ampliando información de una manera más exhaustiva sobre cómo detectar esta patología, tratamientos e información para padres o cuidadores.